Tenga cuidado con la luz que incide en los rostros

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Cuando haga una fotografía de retrato observe la luz que incide en el rostro de la persona fotografiada, ésta debe ser lo más homogénea posible. Evite que existan zonas muy oscuras o muy claras. Lo “peor” que puede hacer es ubicar a una persona bajo un árbol a plena luz del día, ya que la luz que atraviesa las hojas provocará verdaderas manchas en el rostro debido al alto contraste entre luces y sombras; es un error muy común de los fotógrafos principiantes.

Esto es justamente lo que NO hay que hacer

El problema de lo anterior es que usted perderá información al momento de la captura, ya que, debido a una limitación de las cámaras digitales (conocida como rango dinámico), hará que las zonas muy claras de la fotografía se conviertan en blanco absoluto y las zonas muy oscuras en negro absoluto, y no habrá forma de recuperar dicha información. El problema real de esto es que se pierden los detalles de la expresión misma de la persona. Luego, el mensaje que queramos transmitir también perderá fuerza y potencia. Por lo tanto, como regla, evite siempre los árboles, así como también una exposición directa al sol.

Una buena recomendación es ubicar a la persona a la sombra, evitando cualquier rayo de luz que pueda manchar su cara, y ajuste la exposición de la cámara a la luminosidad de su rostro. Otra recomendación -mejor aún- es ubicar a la persona en interiores con paredes blancas, o bien, tras una cortina velo blanca. Ambos casos funcionan como difusores de luz. Y otra recomendación es preferir días nublados ya que las nubes actúan como un gigantezco difusor en el cual casi no hay sombras ni luces fuertes; el mejor escenario natural para un buen retrato.

Lo invito entonces a poner atención a los rayos de luz al momento de fotografiar a una persona.

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